El día que cumple once años, Harry descubre que las lechuzas son las carteras más fiables del mundo mágico. Primero llega una carta, luego docenas, y al final entran a cientos por la chimenea. Poco después, en el Callejón Diagon, le regalan su propia lechuza: Hedwig, blanca como la nieve y bastante cabezota. Desde entonces le trae cartas, paquetes y, de vez en cuando, un poco de consuelo.
En la Bolsa porta merienda Hedwig de Harry Potter para niños, la lechuza blanca llega volando con una carta sellada entre las garras. Debajo aparecen una bufanda con los colores de Gryffindor y las gafas redondas de Harry. Por fuera es de algodón y por dentro está forrada con espuma de polietileno y papel de aluminio, para que el bocadillo y la manzana lleguen en buen estado hasta el recreo. Una cremallera lo mantiene todo dentro y dos asas facilitan llevarla.
Para pequeñas brujas y magos que prefieren llevar la merienda al cole con estilo. Seguro que también cabe una rana de chocolate, siempre que no se ponga a saltar.